Mons se preguntaba hace unos días qué le llevaba a uno a
madrugar y coger el coche para recorrer cientos de kilómetros para correr en
una clásica. La pregunta tenía miga. Y de eso me acordaba yo el sábado por la
mañana, poco antes de que sonase el despertador. Los fines de semana son
nuestro momento de salida, como sabéis, y nos da igual madrugar un poco con tal
de poder salir un rato a pedalear por el monte. Poco me imaginaba, este sábado,
de que poco después me iba a acordar de ese pensamiento y de ese recuerdo de la
pregunta de Mons.
A las 8 de la mañana decidimos salir un grupo de amigos de
Helsinki-Milan. La semana había estado lloviendo, pero ya desde el martes
sabíamos que el sábado por la mañana el sol brillaría al menos hasta las 12, de
forma que ya teníamos pensado que salíamos, y el viernes se decidió la ruta.
En principio bonita, subir el Guadarrama hasta cerca de
Brunete, allí subir hasta esta localidad para luego ir por los montes hasta Navalcarnero
y volver por sus pinares hacia Móstoles y Alcorcón, acabando por la vía verde
que vimos en la salida jarrista de la semana pasada. En principio.







